En el barrio de la Bárcena de Ampuero, se localiza la Torre-Palacio de Espina Velasco, declarada Bien de Interés Cultural en 1994, y que actualmente es propiedad del Ayuntamiento de Ampuero. Se trata de un edificio construido en época medieval, y que sufrió remodelaciones en el siglo XVI. La torre está formada por cuatro pisos y destaca su portalada donde figuran en las enjuntas del arco dos grandes «hombrones», portadores de porras y vestidos a la romana.la torre cuadrada de cuatro plantas, la que apenas tiene huecos de luz exterior a excepción de un balcón y dos ventanales dentro del mismo ajimez.
La torre es de cuatro pisos con muros muy macizos. De esta casa fue un excéntrico personaje, Don Juan de Espina (Madrid 1583-1642), hijo de Juan de Espina y María de Mesa, procedía, por línea paterna, de una familia adinerada de hidalgos originaria de Ampuero, Cantabria. Su padre fue contralor de la Corte de Felipe II y Felipe III y su hermano Diego llegaría a ser caballero de la Orden de Santiago. Muchos fueron los objetos de la curiosidad de Espina, en palabras de Francisco Quevedo, su primer biógrafo, “en la más floreciente juventud trató de las armas y en la práctica ejecutó con mucha aprobación las verdades de la teórica”. Pronto se interesó por la música, haciéndose un excelente intérprete de la lira, y con el tiempo, por la pintura, las matemáticas y la astronomía. No se sabe cuándo accedió a la condición sacerdotal, pero el propio Espina relata en el Memorial a Felipe IV como Fernando Niño de Guevara, inmortalizado por El Greco, siendo arzobispo de Sevilla a principios del siglo XVII, le ofreció “por habérselo mandado sus Majestades, mucha renta eclesiástica” y que no aceptó “sino la forzosa para vivir”. Su renta oscilaba, según los testimonios, entre más de dos mil y cerca de cinco mil ducados.
Actualmente, en su interior alberga el museo «Torre mágica de Juan de Espina», donde se cuenta la historia de Juan de Espina y Velasco, miembro de ilustre linaje y personaje muy polifacético, además de entusiasta coleccionista de cuadros, libros, artificios mecánicos, pájaros, etc., y del que José María de Cossio ha dejado un detallado retrato.
